Un día, Martina, la sobrina de los Marqueses, escuchó por casualidad una conversación entre el Capitán de la Mata y José Juan. No pudo dejar de pensar en lo que acababa de oír. En esa conversación, descubrió que el matrimonio de Curro no era más que un acuerdo económico, sin amor verdadero. La sensación de inquietud y curiosidad la llevó a no poder guardar esa información en secreto. Decidió revelárselo inmediatamente a Curro, sin poder soportar verlo seguir viviendo en la mentira. Cuando Curro escuchó la verdad, se sintió como si su mundo se derrumbara. La sensación de traición y de ser utilizado lo invadió. Se dio cuenta de que solo era una pieza en el tablero de los Marqueses, donde el amor ya no era lo más importante.
Mientras Curro luchaba con la dolorosa verdad, los Marqueses regresaron de la fiesta en la casa de los Condes de Urbizu, trayendo noticias poco agradables. Una nueva amenaza se cernía sobre su familia y sobre todo el palacio, un peligro inminente que comenzaba a ser cada vez más evidente. No sabían quién estaba detrás de este complot, pero lo único que tenían claro era que la seguridad de su familia y todo lo que habían construido estaba seriamente amenazado. Este descubrimiento cambiaría todo. Los Marqueses se dieron cuenta de que no solo tenían que enfrentarse a las conspiraciones dentro de la familia, sino también defenderse de un peligro fuera de su control, lo que complicaba las cosas más que nunca.